"(...) Ya podemos distinguir uno de los principales atributos del  locus amoenus en Cicerón, donde cada elemento del lugar en el que es representado un diálogo es pieza clave para construir el estilo y el contenido de éste, pues el lugar se convierte en una fuente de inspiración, es una especie de entorno "histórico", que permite recordar a los grandes personajes, como si el lugar fuera un testigo de los tiempos, historia vero testis temporum, como si el lugar mantuviera viva las palabras de los personajes que estuvieron allí, lux veritatis, y como si los grandes preceptos y mejores costumbres de los antiguos quedaran escritas allí para que la posteridad siguiera aprendiendo de ellas, magistra vita, nuntia vetustatis."